Marcela escribió ayer:
¨Qué pena
mas grande siento con la noticia de la partida de M. Gaillard. Como no
recordarlo si nos acompañó y nos marcó durante cuatro hermosos años, en el
maravilloso período de la niñez y comienzo de la juventud. Cuantos cuentos y
novelas nos leyó como por ejemplo Mateo Falcones; supo inculcarnos el gusto por
la música de Edith Piaf e innumerables otras materias que no es el caso de
mencionar. Mucho lo siento, sobre todo por la amorosa Mme. Gaillard, quien
después de compartir un hermoso matrimonio por decenas de años, queda solita y
llena de recuerdos.
Para ellos dos mis cariños, mis saludos y mi gratitud por haber compartido con nosotros
cuatro hermosos añitos en el otro lado del mundo ....tan lejos de su patria.
Bisous, Marcela¨
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Hablé hoy con angélica, ceci, lili y nelly, todas apenadas, pensativas, enviando a c/u de nosotros su cariño y laamentando, popr supuesto la compleja situación de Mme Gaillard.
ResponderEliminarAlejandro escribe:
ResponderEliminarQueridos amigos y amigas
La marca que dejó en nuestras vidas Monsieur Gaillard fue enorme, imborrable e incomparable. Fue un modelo difícilmente superado por educadores actuales. Crecimos por años con él, lo respetamos de una manera que ya no existe, lo admiramos y su siembra hizo que después de tantos años, nunca le perdiéramos ese espontáneo e incondicional cariño que el mismo forjó, probablemente sin una intención preconcebida.
Su partida, sin dudas, nos ha tocado a todos, marcando el fin de una larga etapa, durante la cual, a pesar de la distancia, lo tuvimos siempre presente en nuestros recuerdos de infancia y adolescencia. Lo intangible de su legado, se ha manifestado y seguirá manifestándose en nuestro diario actuar y en cierta medida, en nuestros éxitos de vida.
Alejandro Dapelo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLilyusa escribe:
ResponderEliminar"Los lindos recuerdos mitigan el sentido de perdida, pero aun el sentido de que alguien de nuestra juventud se ha ido y se cierra esa relación, es muy triste.
En cuanto a los tiempos lindos, me recuerdo clarito del tocadiscos portatil que Mr. G. Traía a clases para que escucháramos a Edith P. A quien hasta ahora disfruto escuchar. Era de forma cuadrada, con la manga para la aguja, color café, el lado era medio beige. Eso es mi memoria, teñido por los años? Quien sabe."
Cariños a todos.
En una oportunidad, hace algunos años, le comenté a M.G. algo acerca de ese tocadiscos. Se sorprendió porque no sabía de q´ le hablaba, y simplemente no se acordó. Yo tengo como la lily, una imagen muy clara del aparato. Era enorme, y nuestro profe, en esa casa antigua de la esquina de Víctor Lamas y Colo-Colo(donde funcionaba el Instituto chileno-francés), apenas lograba subir esa escalera angosta(¿sería de caracol?) con este único tocadiscos q´ nos significó escuchar canciones q´ a muchos nos han acompañado hasta hoy, trozos de Teatro interpretados por La Comédie Française, poesía, en fin, llegó a ser todo un personaje el mencionado aparato. ¿Y su aspecto, sus colores? como dice arriba lily, yo también lo recuerdo como ella...¿Sería por el hacinamiento y ¨densidad¨ de población de la casona aquella q era necesario subir hasta ese lugar, (¿buhardilla originalmente?), de difícil y complicado acceso, sobre todo para el tournedisques de M.G. para disfrutar de nuestras tardes culturales q incluían películas también?. Es genial q el aparato haya sido tan importante para nosotros, niños,(otros también se acuerdan) y el adulto en cuestión, de muy buena memoria, no conservó el recuerdo, porque no era niño, simplemente...
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