lunes, 8 de marzo de 2010

Pensando entonces...

Amigos y amigas: seguramente todos hemos pensado mucho en un punto del que se habla ya en los comentarios de los últimos días aquí en el blog o que se “siente” a través de las palabras, ahora que hemos sabido casi de todos, se trata de: "tenemos que hacer algo, tenemos mucha pena", y la verdad es que, si la pena que uno siente sirviera de algo en sí misma sería fantástico pero sólo sirven los hechos y los rezos si uno es creyente.
Bueno, en esta línea de la pena creo que se impone que hagamos algo como grupo, como penquistas, terremoteados varias veces, con esa atroz experiencia del ´60. Necesitamos organizar algo, en que todos podamos ayudar, todos pensamos en general en nuestra región, tan "preferente" para los horrendos sismos, pero estamos lejos y todavía es complicado y hasta peligroso intentar llegar. Hay que pensar que allá aún no están totalmente restablecidos los servicios básicos y por lo tanto no puede uno aparecer y consumir parte de lo que los habitantes de los lugares afectados necesitan para sobrevivir, y si uno piensa en ir, surgen preguntas como: ¿dónde alojar que no moleste, cuántos litros de agua habría q llevar (de todas maneras) y alimento, y papel de baño, etc, etc? estoy hablando fuera de lo que se juntaría para llevar para allá porque no olvidemos que no es llegar y comprar como acá...Además aún está el toque de queda...O sea, difícil sería que ayudáramos a solucionar algo y además le daríamos una preocupación extra(y no pequeña) a nuestra familia, y eso, no le hace falta a nadie en este momento...
Entonces, ¿qué hacer?, quizás, en espera de la organización de algo que nos parezca a todos de verdad útil podríamos hacer cosas más pequeñas, más puntuales. Creo que sería útil, por ejemplo, saber si alguno de nosotros tiene el contacto directo con gente que vaya a algunos lugares devastados o muy afectados, y determinar qué podríamos enviar o hacer o bien empezar a juntar para dirigirnos a nuestra zona cuando sea posible.
El corazón está puesto en nuestro Concepción y alrededores, y quizás por ejemplo, considerando que entonces, en aquel mayo fatídico estábamos en los fines de nuestra infancia, y vimos las cosas desde ese prisma, podríamos juntar algo especialmente para los niños, no se ha oído hablar hasta ahora de juguetes, quizás podríamos comprar al por mayor, eso es algo que los niños cuyos hogares fueron destruidos por el sismo o tragados por el mar, hoy deben añorar y todo el mundo está pensando como adulto, en lo básico, pero quizás nosotros podríamos pensar como niños, quienes siempre soñarían con un juguete, o lápices de colores y hojas, juegos de mesa, libros alegres para ver, leer o para pintar, no sé es una idea, pero los invito a moverse todos juntos, porque la pena que nos embarga, sola, no nos lleva a ninguna parte, y es probablemente en lugares alejados o pequeños donde ese tema quizás no será algo que se considere necesario hasta algún tiempo más. Sería a nombre de todos, quizás podemos incluir juguetes usados en excelente estado y pueden participar niños, comprar en un lugar grande, fábrica o distribuidor, negociamos precios, hacemos nuestra pequeña campaña, "todos participan", con ideas tal vez los penquistas(los q aún viven allá) que puedan, aquellos que están fuera del país y son tan cálidos pueden transferir $, nosotros aquí, en Stgo habiendo tenido esta vez, hasta donde hemos sabido una experiencia tanto menor, podemos hacer muchísimo, se lo debemos a los demás, entonces sería, de verdad: "todos participan"...
Amigos, hablamos mucho del terremoto hace meses, como lo señala miguel, los recuerdos están ahí, intactos, ¡cómo será para nuestros queridos compañeros penquistas lo han vuelto a sufrir de nuevo!, tan cerca del epicentro.
Por todos, por todos los niños, por los que hoy sufren, por los que se han ido con el mar, por todos esos ojitos que claman por un poco de alegría, por los niños que nosotros(toda nuestra generación) éramos en esos días de mayo en nuestro querido Concepción, amigos de este "reencuentro", en estos días, por los pequeños de ayer, hoy y mañana transformemos en algo tangible nuestra tristeza y nuestra comprensión de lo que es ser niño y vivir este horror...

La historia, desgarradora y conocida...

Amigos queridos, nos aprontábamos en ese marzo de 1960 para entrar a clases, sería nuestra 5º Preparatoria, éramos un curso numeroso, uno sólo y nuestro profesor sería Mr. Gaillard. Y así fue, estábamos contentos, nos sentíamos más unidos, transcurrían nuestros últimos días de infancia en ese querido Concepción en el mismo colegio, en el mismo barrio, cada uno en su misma casa, asistiendo a los mismos lugares, visitando localidades vecinas, todo seguía como siempre, hasta que el sábado 21 de mayo, en la madrugada, la naturaleza arrasó la ciudad, la zona, su litoral completo, ése fue el primero, luego hubo violentas réplicas y...al otro día, Valdivia y una extensa zona sufrió el peor sismo de la historia con mediciones modernas, la costa fue destruida y Concepción nuevamente fue víctima de un violento sismo . Desde entonces la tierra no dejó de temblar en el sur de Chile por mucho tiempo... Desde entonces los niños aquellos nunca volvieron a su mundo ni vida anterior, todo cambió para siempre...