lunes, 3 de mayo de 2010

...Y tuvimos visitas en el fin de siglo...



Y un día del verano del cambio de siglo nuestros queridos maestros de los años ´58 y del ´60 al ´63, que nos conocían bien, que nos habían vist crecer vinieron de visita, como siempre, cercanos, sonrientes, felices de estar entre nosotros. Adriana abrió las puertas de su casa una vez más y las guitarras, las revelaciones artísticas, las risas, las bromas, los recuerdos y la alegría colmaron la velada.

2 comentarios:

  1. Lo que puede hacer un profesor. Antes de saludarlo me empezó a picar una espinita similar a aquella que sentía cuando me llamaba a recitar adelante y no me había aprendido la poesía. Como se quedan esas sensaciones, escondiditas y esperando el momento de volver a manifestarse. Por suerte ese día no me interrogó y todos pudimos pasar un lindo momento.

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  2. Recuerdo como algo especial durante esa velada tan linda la revelación de la voz de carlos, fue increíble escucharlo cantar un tango, ha sido algo comentado desde entonces. A nuestros profes los hizo muy felices la reunión de ese día, Mme. Gaillard me dijo, años después que ella nunca pensó, hasta ese viaje a Chile, que podrían haber dejado huellas así en sus alumnos de tantos años antes(¡42 para ser exactos!), que muchos recordaran las canciones, que conservaran hacia ellos ese afecto...

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