La verja no era excesivamente alta. Sin embargo cada vez que entrábamos por esa puerta y levantábamos la mirada nos parecía que los capiteles alcanzaban a tocar las nubes. A veces, antes de trasponerla, teníamos la suerte de distraernos mirando el carretón de la panadería que estaba estacionado cerca; incluso había, de cuando en cuando, una carreta llena de manzanas de Hualqui. Después de eso la vida sufría un cambio fuerte; en el pequeño hall interior se reunía una bulliciosa masa de niñitos y niñitas esperando formarse para entrar a clases, con la secreta expectativa de ganarse un bon point. Ahí mismo comenzaban las exigencias bajo la severa mirada de profesoras que hablaban un idioma que no era el de nuestras mamás. En ese entonces no se usaba la palabra "switch" pero era evidente que nos cambiaban el switch. A la hora del recreo volvíamos a reunirnos con nuestros progenitores, en el plano virtual (expresión que tampoco existía) cuando desenvolvíamos la colación (otra palabra que no existía) y la sacábamos de la lunchera (otra palabrita...). Poco queda ya de esos tiempos en que la pediculosis era de frentón tener liendres, al déficit atencional se le llamaba pidulle, las chaucheras todavía no se convertían en choritos, los dulces eran pastillas, se jugaba a andar en acha y no al apa y uno no se ruborizaba sino que se acholaba.Estoy convencido de que si volviera a encontrarme con ese mocoso de entonces, le costaría más entender mi dioma que el de madame. Seguramente y pese a todo, preferiría entrar corriendo a clases.
Miguel, qué bueno es "verte tan presente", además tan oportuno ahora que los demás hemos estado muy ocupados, complicados o algo por el estilo...Además las fotos y el documento ¡son increíbles!, ¿De dónde los sacaste?, ¿de qué maletín mágico?.
ResponderEliminarEso tienes que contárnoslo, con detalle, las dos fotos del colegio parecen de una publicación, revista, diario o alguna otra.
La vieja casa del Petit collège me es tan familiar, como les contaba antes, allá, en una oportunidad en que hablábamos de nuestra etapa pre-escolar, debido a que viví al lado en una época en que nació mi hijo mayor. El sr. Bruzzone y su sra. ocupaban el departamento contiguo, imagínense cómo iba a ser posible no tener presente a diario el colegio, además, curiosamente en los primeros y últims años...
Miguel, una de las fotos por las que preguntabas es del sábado 11 de abril, nuestra despedida oficial de los Gaillard.
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