domingo, 1 de marzo de 2009

La cinquième préparatoire 1960

Hemos llegado a 1960, a la 5º preparatoria, sabíamos lo que nos esperaba, a Mr. Gaillard se le anticipaba su “buena fama”, de ser bastante paciente, cálido, los alumnos de los cursos superiores lo querían mucho, a nosotros nos vendría bien ese cambio, entramos ese inicio de clases más confiados, más tranquilos, esperábamos el desarrollo de nuestro último año de preparatorias “sin grandes sorpresas” (negativas)...Empezamos el año, en lo académico las cosas iban bien, aprendíamos sin grandes tropiezos, con más calma y entretenidos, pasó abril, medio mayo, y llegó el día en que la naturaleza tronó y nosotros, como tantos niños del sur de Chile, nos quedamos sin colegio...A continuación las réplicas que se sucedían con pausas que parecían no existir eran verdaderos nuevos terremotos y los adultos temían que la situación se pusiera más crítica aún, lo que efectivamente sucedió con el cataclismo ocurrido en Valdivia al día siguiente, inenarrable fue nuestra experiencia, la de todos los niños de entonces, hay que tener en cuenta que a nosotros nos sorprendió en la tierra misteriosa y tan desconcertante de los 11 y 12 años, con muchas familias separadas y nos dejó sin nuestros pares por algún tiempo, el regreso fue confuso. Un grupo que aún no estaba afiatado, un nuevo lugar para nuestras clases, recreos, "casi" un cambio de barrio, fue como empezar de nuevo, nos adaptamos pero no estábamos cómodos, todo parecía en el Concepción de esos días del segundo semestre de 1960 improvisado...nuestro aspecto era "distinto", "más grandes", pero asustados, en el colegio trataron de manejar la situación, nos hicieron, por ejemplo, varias "composiciones"sobre el tema, en francés, en castellano, para intentar que se hablara del hecho con orden, que pudiéramos todos contar nuestras vivencias; Mr. Gaillard tan sorprendido como nosotros trabajaba mucho conteniendo a este inquieto curso que se agitaba con los temblores, aún presentes, (pero la diferencia era el saber qué podía venir detrás). Le costó, a él que era quién pasaba la mayor parte del tiempo con: "mes enfants", nos llamaba, calmarnos y adentrarse en el mundo de cada uno, todos trayendo distintas experiencias que aún nos perturbaban, pero, niños al fin, nos re-entusiasmamos y seguimos adelante... Las materias se sucedían, al parecer con total normalidad y nuestros profesores lograron enseñarnos. Mr. Gaillard parecía tener una creatividad inagotable, nuevas canciones, poemas, música en su enorme tocadiscos, siempre lograba sorprendernos, como cuando instauró el día de teatro, con disfraces, que era además divertido, en que nos tocaba representar "des petits extraits", decía él, de obras como "Le malade imaginaire",- mais voyons les enfants, ce n´est pas si difficile que ça, - allez, tu ne peux pas retenir tes lignes?, mais si, fais attention, viens ici...- esas eran sus palabras habituales ante el olvido que no juzgaba obra de la falta de estudio, ¿se enojaba?, sí, pero más bien poco pensamos nosotros desde que lo conocimos pero lo veo impacientándose con norberto, sergio o michel. Cuando él nos leía en voz alta reinaba un silencio natural, nos gustaba muchísimo: imaginábamos sin dificultad a Delphine et Marinette, o alguien como le Père Goriot, o vivíamos la tensión con Maupassant , on avait "la chair de poule", a nuestro profesor algunas lecturas lo ponían mal, aquellas relacionadas con las guerras sobre todo, ¿cómo olvidar: "la dernière classe de français", su visible emoción, nuestra emoción?

13 comentarios:

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  2. Hablé con Mr. Gaillard ayer, mandó muchos cariños a todos y le pedí si tenía fotos de nuestro tiempo. Dijo que su registro de Concepción era "muy pobre". Es una lástima.
    Tengo algo que proponerles y someter a su juicio. Lo relaciono con nuestro profe de 5º pero no sólo con él, creo que muchos de nuestros docentes nos ayudaron a desarrollar, por supuesto que en esto las casas son básicas, el espíritu de grupo que ha permitido que todo esto del blog y nuestras repetidas re-uniones "hayan prendido" y no se esfumaran como tantas ideas. Nuestra amiga fue el catalizador, dice miguel, y aquí estamos, muy instalados conversando. Sin embargo un día podría quedar esta etapa “escrita”, pero sin continuidad. Es por esta razón que podrían ser de una enorme utilidad para mantenernos activos y lúcidos, como compañeros-amigos, re-crear nuestros antiguos "comités", ¿se acuerdan?,

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  3. ¿Qué pasa si alguien se enferma y no lo sabemos?, ¿si alguien está en problemas y necesita que lo apoyen?, ¿y lo de las visitas,como ahora, no sólo al país sino a las ciudades,(Stgo y Concepción), ¿y los cumpleaños?, entre otras alternativas. Para estas situaciones estaban los comités, hoy sería la versión "madura"(de "edad madura"), por ejemplo: el comité de Bienestar, relacionado con las enfermedades y los problemas, el de "Re-uniones" (podríamos llamarlo), el de ex-Disciplina se podría dedicar al "Acercamiento", uds. dirán...veo todo esto un poco frágil, viene marzo, muchos compromisos, empieza a escasear el tiempo, el tráfico se hace denso...

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  4. Paulette.
    De acuerdísimo con usted ma reine. Aprovecho de avisar que mi cumpleaños es el 19 de este mes.
    En la próxima junta podríamos repartir cargos para que tu idea se concrete.
    En cuanto a ese terremoto. Sacré bleu! estuvimos casi en el epicentro del mayor sismo que ha existido en el mundo desde que se inventaron instrumentos para medirlos. Me hiciste recordar a mis padres. Él se ufanaba de que su cumpleaños (era el 21 de mayo) había sido lo más destructivo que la nación había visto. Tiempo después mi mamá le mató el punto porque ella cumplía años el 11 de septiembre.
    Maneritas de celebrar.
    Todos esos acontecimientos me pillaron en cama (el terremoto, el golpe y las torres gemelas). Ya me da miedo levantarme tarde.
    Aquella mañana de mayo... Estaba muy oscuro y llovía copiosamente; se cortó la luz. En cuanto aclaró un poco m asomé a la ventana de mi dormitorio en el segundo piso de Chacabuco 625. ¡La calle no existía! Un montón de escombros la tapaba hasta donde mis ojos alcanzaban a ver. Seguía lloviendo. Como era sábado me pregunté qué comentarían mis compañeros el lunes. Nunca supe porque desde ese lunes y durante mucho tiempo las clases estuvieron suspendidas.
    El día domingo a mediodía vino el otro, ese: el mayúsculo que casi desbordó el Riñihue, que sepultó a Puerto Saavedra cuando los tsunamis se llamaban maremotos. A bordo de la motonave Osorno de la EME - en la que hicimos cinco años después - el viaje a Punta Arenas, viejos lobos de mar nos relataban terribles historias de lo que ocurrió en el sur. Como, por ejemplo, que las aguas del Canal del Chacao, al recogerse, dejaron ver ballenas aleteando desesperadas en el fondo marino que se secó durante algunos minutos. Igual que cuando Moisés abrió las aguas del Mar Rojo.
    Como sea, ese domingo en la tarde nos fuimos al campo, por el camino a Bulnes, en el fiel Studebaker Commander de mi abuelo. El camino tenía el pavimento levantado en varios puntos pero esa máquina era mejor que un jeep. Llegados al Puente Queime ya no había como seguir por el camino de tierra que une ese punto con el pueblo de Ranquil, se habían caído los puentes. Pero ahi nos esperaba el fiel Romilio con siete caballos ensillados, una carreta y otra yunta de bueyes que sirvió para remolcar ("cuartear", como decían los huasos), el auto hasta llegar al fundo. De vez en cuando venían réplicas que eran perfectamente perceptibles aunque nos encontrábamos en marcha. "Se está cimbrando" decía Romilio. Algunos pobladores que encontrábamos en la ruta corrían sin rumbo golpeándose el pecho y gritando "¡Misericordia!
    Mi caballo enderezaba las orejas ante cada sacudón, se detenía bruscamente buscando apoyo. Todos relinchaban de miedo.
    Lo que son las cosas: en cuanto llegamos a la casa, varias horas después, tuve la sensación de que nada malo me podría pasar, a pesar de que un tercio de ella estaba derrumbada. Esta situación se repitió luego del terremoto de 1985. De nuevo me fui al campo, en casa de mis padres nada malo podía suceder, era posible dormir tranquilo.
    Me imagino a mis padres cubiertos con una armadura, empuñando una espada en la diestra, alejando el peligro. Hoy día mis viejos ya no están y, por Dios, que los echo de menos, eran los guardianes de la frontera que existe entre el bien y el mal

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  5. Corrijo:
    Mi cumpleaños es el 29 (veintinueve) de marzo

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  6. Sussy quería realizar una junta, si se realmente la hace podríamos aprovecharla para organizar los comites. Les parece?

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  7. Miguel, ya agendé la fecha de tu cumpleaños para escribirte un comentario aunque sea.

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  8. Vivíamos, único lugar en que estuve con mis papás, desde siempre, en Angol con Barros, en el edificio que tiene forma de L, mi cama se encontraba junto a una ventana grande, con persianas metálicas y cortina encima. Aún no amanece, me despierto con el ruido subterráneo, truenos sucesivos manando desde el fin del mundo, unos instantes y el remezón, para todos lados que se sentía, arriba-abajo, lado a lado, brusquísimo, ruido ensordecedor, mi cama, da brincos, está oscurísimo, la persiana azota los vidrios de la otra ventana, de pronto hay una explosión, en mis oídos, no entiendo nada, trato de gritar y la voz no me sale, luego, al ir bajando el ruido de la tierra, de tantos objetos quebrándose al mismo tiempo, de los muebles, que, como mi cómoda no ha dejado de quejarse nunca más, la noche se ve más profunda, temible, trato de bajarme ahora de la cama, pero ella, la cómoda y el escritorio se han juntado en algún lugar de la pieza, y ¡no me puedo salir de la cama!, me angustio, intento resbalarme por el otro lado, no sé, acaso alcanzaron a pasar algunos minutos ¿?, no parece, y ya estamos inmersos en la primera réplica¿?, pero, ¿pararon esos nuevos "terremotos"?, ¿cuándo fue el último? su grado en las escalas de Richter o Mercalli les confiere el título. El grado de destrucción fuera de mi pieza era inenarrable, el comedor, la cocina, todo, loza, vasos, copas, los vidrios de las ventanas fijas, ¡como la mía!,las lámparas, todo lo que se podía o no se podía caer estaba en el suelo,...y todo era irreal, el día que no llegaba, las sirenas que aullaban, las luces de los reflectores de los bomberos que parecían recorrer el cielo y no la tierra, ¡las réplicas!, el llanto lastimero de mi mamá, que, pobrecita, le tenía tanto miedo a los temblores desde el terremoto del ´39, de esos llantos maternos, cuyo sonido a uno se le graba "a fuego" porque están aterradas, como en este caso, y creen que no tienen que llorar, y...la lluvia, que nunca me ha parecido siniestra como fue ese día...cuando llegó el día, por fin...

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  9. El terremoto, algo inolvidable para el resto de nuestras vidas. Como no vivíamos tan central, no recuerdo tantos escombros en el Barrio Lo Pequén, que en esa época era relativamente nuevo. Recuerdo igual que Paulina haber sido despertada por el movimiento y después ese ruido terrible y por último el sacudón fuerte acompañado de múltiples y terribles crujidos. Dentro de la casa hubo daños aunque no tantos, sólo jarrones y cosas de decoración se cayeron y se quebraron, cosas de los armarios que quedaron rotas repartidas por el suelo.
    Como Nonguén tenía un estanque propio de agua no tuvimos falta de ella, al contrario iba mucha gente allí a buscar agua al principio. Incluso recuerdo que en los primeros minutos no se cortó el teléfono, mi mami alcanzó a hablar con su madre antes del corte.
    El día domingo me encontraba en el salón cuando comenzó a temblar y también tengo el recuerdo de una especie de movimientos ondulares del parqué. Recuerdo que nuestro perro se lo pasaba llorando todo el tiempo, que incluso tuvimos que dejarlo entrar a dormir a la casa por las noches para que, por lo menos, durmiéramos entre temblor y temblor y no fuéramos despertados más encima por el perro.
    No sé si alguien recuerda pero no tuvimos, después del terremoto, clases un par de semanas en el colegio alemán por las tardes?
    Después la entrada al colegio (lo que era aún habitable) fue por Chacabuco entre Colo-colo y Aníbal Pinto. era una entrada media sombría, un pasillo oscuro y a la derecha se encontraban algunas oficinas pienso que eran la del director, del secretariado y la de don Sirinio, ésa la recuerdo muy bien ya que a menudo las niñitas(ya más mayorcitas) tenían,más bie teníamos que entrar ahí para que el señor comprobara que no ibamos pintadas o con muchas joyas.
    Terminado el pasillo se llegaba a un patio descubierto y si uno giraba e la derecha a algunos metros estaba el patio cubierto. Antes de entrar a éste había esacaleras a la derecha y a la izquierda. La de la izquierda conducía, creo, a un segundo piso que tenía tres salas de clases, era una construcción más ligera que la de la derecha. Pienso que una de esas fue la sala que tuvimos en la tercera con Mme Gaillard y subiendo por la escalera de la derecha pienso que la sala que ahí había pertenecía a la estructura del viejo edificio.No fue esa nuestra sala de la cuarta preparatoria?
    Entrando por ese lado al patio techado creo que a la derecha se encontraba la sala de cocina donde más tarde tuvimos Economía Doméstica son la Sra. ??? Y a los baños tambíén se entraba por ese lado si no me equivoco. Creo que hicimos gimnasia en ese patio techado hasta por lo menos 4° o 5°.No sé, son recuerdos muy vagos, a lo mejor alguno/a de Uds puede corregirme y complementar las informaciones.
    Hasta cuándo estuvimos ahí? Después estuvimos en el edificio del futuro instituto. En el terreno del futuro nuevo colegio instalaron primero casas prefabricadas.

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  10. Durante toda mi vida colegial, yo viví en una casa de calle Los Carrera, entre Castellón y Tucapel, que era una construcción post-terremoto del 39. Había sido construida por la familia Lüer Luengo, que había tenido la desgracia de perder a sus dos pequeños hijos, de 6 y 4 años, en el terremoto aquél, de modo que habían levantado esta casa con una solidez estructural y anti sismicidad a toda prueba. La casa estaba retirada hacia el interior, a unos 15 metros de la calle con un amplio antejardín. Sin embargo, habían dejado en pie la fachada exterior de la casa que había caído el 39, que era un feo murallón de unos 5 metros, con antiguos ladrillos a la vista, probablemente como una protección para la intimidad de la casa, tal que desde el interior no veíamos la calle y quedábamos sustraídos de la vida del barrio. A las 6:15 de ese 21 de mayo, esta muralla se vino a tierra, acrecentando el estruendo y el movimiento que sentimos, y sus ladrillos llegaron hasta a golpear con la casa. En cierto modo, para nosotros (mi hermano y yo) que jugábamos el día entero en el patio, fue una suerte que el terremoto no fuera de día claro. Cuando amaneció, en esa mañana gris y húmeda, permanecí largos momentos en la terraza del segundo piso, mirando atónito los escombros de lo que había sido mi protección del mundo exterior, y viendo por primera vez desde mi casa la calle, las casas de enfrente, y el vecindario.

    En la vuelta al colegio, como recuerda MLoreto, empezamos a ingresar por Chacabuco. No me acuerdo lo de haber ido a clases al Colegio Alemán; puede ser que haya sido en las semanas inmediatamente siguientes al terremoto, cuando mi familia se vino a Santiago, escapando de las réplicas.
    Yo creo que estuvimos hasta 2o humanidades en el colegio de Chacabuco, porque me parece que para el mundial del 62, estábamos todavía ahí.

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  11. Sí carlos, yo diría que el ´62, escuchábamos los partidos como decía hablando del mundial, en esas salas del 2º piso y por eso se escuchaban los "festejos" de los goles tan exagerados, por la construcción ligera que dice loreto. También estábamos ahí en 3º, cuando tuve que ir a recitarle a mr.gaillard el poema de la chèvre de mr.Seguin. ¡cómo olvidarlo!. En invierno, en ese patio "cerrado", en realidad, los inspectores trazaban con tiza blanca una raya al medio y vigilaban que nadie se pasara.¿la división era por cursos, no es así? Había muchos vidrios, ventanucas del porte de un cuaderno universitario, ¡cómo sonaba el conjunto cuando bajaban los cursos como en estampida al recreo!, o después con los temblores. Se ve esto bastante bien en la foto de "la quatrième", a nuestras espaldas la escalera al 2º piso donde había, como dice loreto, unas tres salas, el patio cubieto se encontraba detrás de la escalera.

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  12. Efectivamente, como dice Loreto, la entrada del colegio estaba por calle Chacabuco despues del terremoto. Todo ese espacio corresponde ahora a diferentes lugares para la Ed. Física, es el gimnasio 2 del colegio con entrada por Colo-colo .
    En la foto de 4° preparatoria, se aprecia la escala de madera a la izquierda, la que conducía a dos grandes salas de material firme.
    La primera fue nuestra sede varios años. Ahí compartimos la 4°, la 5° prep. y también el 2° año de Humanidades. Antes del terremoto, teníamos doble jornada, mañana y tarde. Después de éste...quedó la grande...comenzamos solo con clases en la mañana y la humanidades en la tarde.
    Nosotros nunca tuvimos clases en el colegio alemán, sin embargo, las humanidades sí en un comienzo para no perder muchas clases.
    Continuando con las salas... la sala contígua a la ya mencionada fue nuestra sede de 3°básico. Actualmente, estas dos salas se juntaron para formar así un gran espacio para EPS. En el espacio inferior, donde antíguamente habían varias salas pequeñitas que daban al patio, recuerdo que en una de ellas tuvimos Labores con la sra. Corsi, quien nos hizo tejer un ajuar. Se recuerdan? Los varones por su parte hacían unos juguetes creo...
    Todas esas salitas dieron origen a los camarines actuales.
    Siguiendo con los recuerdos...., la escala de material de la derecha daba a dos salas viejas y destartaladas que creo que se salvaron de ser demolidas. La mas amplia, super larga, fue nuestra sede de 1° año de Humanidades. Mucho recuerdo las ventanas ya que estas se abrían como la de los trenes. La mas pequeña, pertenecía a un curso superior. La cocina y los baños se encontraban debajo de ellas.
    Recuerdan lo sombría que era la cocina? Me daba miedo entrar sola...La única luz que recibía era de una ventana que daba al patio techado.... Eso tampoco existe hoy, ahora es otro gran espacio moderno e iluminado para la gym.
    El año 63, tercer año, tuvimos clases en el antiguo Instituto, ahora Centre Culturel. Una salita pequeña pero muy luminosa nos acompañó ese año. Tenía una vista espectacular, podíamos apreciar el parque, la calle V. Lamas y Colo-Colo.
    Finalmente el 64 terminó nuestro peregrinar, nos trasladamos a nuestro flamante edificio con enormes salas.

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  13. La antigua entrada por Chacabuco, la oficina del Director y la sala del sr Saavedra son ahora la sede de los Scouts "Eclaireur et éclaireuse de France"

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