martes, 20 de enero de 2009

"le collège des grands"

Corría el año 1956, " les petits collegiens" habían sido trasladados de local, lo que para nosotros significaba: "cambio de colegio", ser de nuevo los más chiquitos, esta vez en el "Grand collège". Con nuestros uniformes color azul piedra, moños o trenzas, con lindas cintas las niñas, con pantalones cortos algunos niños, todos con albos delantales, zapatones negros relucientes y nuestros pesados bolsones, de cuero por supuesto que se llevaban de la manilla, ¡qué espectación reinaba esa mañana entre nosotros!, formados en ese inmenso patio, esperando, sin cantar ya: "C´est nous les p´tits collègiens...", no, ahora resonaban los himnos nacionales de Chile y Francia que los niños "grandes" cantaban con evidente fluidez y superioridad, nosotros, con nuestros 5 o 6 años, emocionados, cantando lo mejor posible, casi musitando, bajo las miradas severas de los profesores y la presencia de todo el personal del colegio, ambiente intimidante, extraño. Los niños con hermanos mayores lanzaban miradas de socorro que no siempre eran respondidas con apoyo, porque, en general, el asunto había cambiado, radicalmente, ya éramos también grandes. A la sala, adentro pupitres grandes con cubiertas inclinadas que se levantaban para poner los cuadernos y libros debajo, arriba, en la parte superior: el tintero de vidrio, riesgosamente lleno de tinta azul, (indicaciones: no sacar, sólo para pedir que se nos llenara de una gran botella una vez vacío), nuestros lapiceros "de palo" con flamantes plumas largas se nos antojaban imposibles de controlar. Terminadas las instrucciones generales empezaron a repartirnos algunos libros y cuadernos, los demás los compraríamos después. ¡Qué de emociones guardadas en esos pupitres, qué de secretos de niños en nuestros estuches, algunos de madera, todo con olores particulares, la tinta, los libros franceses, algunos libros chilenos de papel grueso poroso,¡ los lápices al sacarles punta! Aún deben deambular libremente por los lugares en que estaba nuestro colegio viejo desaparecido con el terremoto del ´60 tantas preguntas, miradas, alegrías, temores, de la mano de nuestras conversaciones pequeñas, ésas que sólo los niños mismos o los que nunca dejan de serlo entienden de verdad...

8 comentarios:

  1. Qué bien lo expresaste Paulette. Inmediatamente se me vinieron a la memoria el estuche de madera similar a aquellos en que todavía se venden los dominós en algunas viejas librerías; las famosas plumas "R" que había que comprar en la Librería Colón; los lápices que tenían una punta roja y la otra azul; el compás. Todavía no se inventaban los "crayons a bille". Algunos teníamos plumas fuentes que se cargaban bombeando con una palanquita; otros estrenaban orgullosamente su primer reloj pulsera. El "cartable" se marcaba, por dentro, con el nombre del propietario. Al grito de "en rang" todos nos formábamos en el patio, cansados de jugar al caballito de bronce y a las "carreras a la romana" en que se formaban duplas: uno era el caballo y el otro el auriga que sujetaba al caballo por el cinturón desabrochado del "tablier".
    Como en la saga de Harry Potter, el colegio tenía también sectores prohibidos como el hall que conducía al segundo piso donde estaba la oficina de Mr. Ravel, Había un viejo reloj y un ambiente de maderas antiguas. Cuando ví la película "La Sociedad de los Poetas Muertos", no pude evitar acordarme de esa parte del establecimiento. Afuera, ocupando el medio de la ancha vereda de Chacabuco, montaba guardia, cual perro fiel, el vetusto Ford de don Sirinio.

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  2. miguel, tengo mi etuche de madera, un lapicero con pluma R y un lápiz doble color de entonces, mi compás y varias otras cosillas,¿q´tal?

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  3. Paulina:no puedo creer que guardesesas cosas.Yo tenia todo en la casa de mi mama, pero por los senderos de la vida se"extraviaron"(¿ tu me entiendes?) Yo me acuerdo mucho de Madame Esquerre.Era como mi idola.Ella usaba su reloj en la mano derecha y yo asi lo uso hasta el dia de hoy

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  4. susy,¡qué increíble la influencia de los profes sobre los niños!, tu antigua "ídola" está viva al parecer, en Francia. Fíjate que he salvado esas "cositas" del colegio de, al menos, unos ¡16 cambios de domicilio!, les van a traer muchos recuerdos cuando las vean, tendremos más aún de qué hablar! Estoy tan contenta de que el blog nos esté ayudando a retejer redes que se habían hecho demasiado tenues a veces!

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  5. Sólo para estar seguro de la verdad histórica. Creo que el traslado al colegio grande fue en 1957, y que la primera preparatoria (en 1956) la hicimos en el Petit College de Castellón con Víctor Lamas. Mi profesora en ese año fue Madame Lamothe.

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  6. Creo que Carlos tiene razón en cuanto a lo que la primera preparatoria la hicimos en el Petit Collège.
    Recuerdo que estando en primera preparatoria Mme Navarrete nos llevó a Jenny y a mí (aparentamente castigadas) al baño para retarnos. Recuerdo que era un "couloir" semi oscuro qua al final tenía una ventana.
    El edificio era muy bonito, ojalá alguien tuviese una foto.
    Recuerdo también la sala de espera. Tenía una especie de "Bowwindow".Ahí esperábamos impacientes que nuestros queridos padres o la querida Nana nos fueran a recoger. Nos arrodillábamos sobre los bancos alrededor de la ventana,con la vista fija en las rejas de afuera y poníamos nuestra manitos sobre la repisa de la ventana. Estando ahí una vez me picó una abeja en la mano, quizás por eso recuerdo esa sala perfectamente.
    Volvamos al Grand Collège, al que yo personalmente asocio con los Gaillard.
    Ayer hablé con M.Gaillard. Mme Gaillard está bastante delicada. Le comenté lo de nuestro blog del cual ya estaba informado por Pauline. Igual que tú Pauline traté de convencerlo de ver una posibilidad de conectarse a Internet pero no es posible.Por esto le prometí imprimir todos los comentarios y enviárselos.(Ya los imprimí y los tengo listos para ser enviados) Dijo que se alegraría mucho recibirlos y que ayudaría a levantarle un poco el ánimo a Mme. Le dije también que él va a gozar leyendo los poéticos comentarios de Pauline y Miguel.Quizás podríáis algo escribir en francés y también sería simpático si escribiéramos los recuerdos que tenemos de ellos. En cuanto a los míos, los mejores están relcionados con ellos y con el Sr. Bruzzone.Fueron los que más me marcaron.
    (continúa)

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  7. (Mandé una parte porque ya antes había escrito muy largo y de repente desapareció todo)
    Con los Gaillard nos contactamos a menudo. Nos hemos visitado un par de veces. Viven en Verdes, no muy lejos de la ruta de los Chateaux de la Loire. Fuimos con ellos a visitar el Chareau de Blois y realmente no podíamos haber elegido mejor guía. En primavera tenemos planeado un viaje a Normandie y quiero pasar a saludarlos. Ellos recuerdan Chile, a sus amigos y alumnos con mucho cariño.
    Le dije que nos alegraríamos si ellos también contribuyeran al blog. Sus cartas son siempre tan interesantes!
    Pauline, no sabes dónde vive Mme Esquerré, tengo unas fotos donde ella sale con algunos de nosotros (Susy entre ellos) en el Petit Collège, son copias pero igual voy a tratar de escanerlas y mandarlas aunque todavía no veo cómo hacerlo.
    Termino ahora porque voy aver una exposición del caricaturista Sempè " le petit Nicolas", no sé si ya lo conocíamos en esa época.A lo mejor alguno de uds. tiene mejor memoria,yo recuerdo sólo los de Tintin et Milou.
    Saludos a todos

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  8. El post de MLoreto sobre el Petit Collège me trae una evocación. Esa sala de espera con bowwindow, que ella describe tan exactamente, era el lugar donde atisbábamos con la mirada larga que alguien viniera a buscarnos. Recuerdo que yo leí en ese tiempo el cuento La Madre de Garrón de Edmundo de Amicis, y se me desgarraba el corazón, imaginando que una de las mamás que nos iban a buscar podría morirse, tal como la madre de Garrón, y ya no llegaría hasta aquella salita de espera. Cosas de niño, pero esa asociación me ha hecho recordar siempre la sala que describe MLoreto.

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